Una mirada más allá de la realidad: Cuando fotografiamos para soñar.

Por Georgia Quintas


Con los ojos bien abiertos podemos muy bien soñar. No siempre precisamos cerrar los ojos para vivir historias, sensaciones, idilios, fugas, deseos, dolores, soledad, alegrías, desencuentros, vacíos, exuberancias, esperanzas... El mundo a través de la fotografía nos permite trascender las presuntas certidumbres de la realidad; es cuando la creación artística perturba los paradigmas y hace de la idea el comienzo de la invención de nuevos mundos. El trabajo del fotógrafo Luis González Palma desfila la poética de lo improbable (y por qué no decir de lo invisible?) en escenas construidas con esmero, delicadeza y habilidad desconcertantes. Rasgos éstos, propios de los artistas comprometidos con su arte, que bien saben que solamente se comparte un discurso de fabulación cuando se arrebata la mirada de quien está del otro lado. De cuando simplemente la fotografía encuentra su sentido y lugar de existencia: en el Otro.

 

La expresiva y consistente trayectoria de Luis González Palma establece para la fotografía latinoamericana cuestiones fundamentales acerca de identidad, pertenencia, relaciones humanas y la inquietud por descubrimientos en relación a lo que la realidad oculta. La materia primordial de su flujo creativo es el territorio mágico y misterioso de la subjetividad. En él, sus ensayos se condensan en rara belleza estética aliada a la fuerza de elementos ficcionales muy próximos a la fábula. Cada fotografía se presenta como un relicario delicado, planeado en sus ínfimos detalles – desde la ejecución de la construcción de la imagen, la utilización de técnicas fotográficas experimentales, hasta sus pos-producción artesanal. La finalidad de la imagen, para González Palma, no reside en la imagen misma, sino en la acción por la cual la hace surgir y en los despliegues de pensamientos que de ella nacen.

 

Podríamos comparar el fenómeno de encantamiento por las imágenes deseadas, pensadas y sentidas por Luis González Palma al soplo caliente en pleno verano, a la sal del mar que se adhiere a nuestra piel. Es cierto que tales situaciones solo encuentran sentido cuando las buscamos en la memoria o cuando entendemos que la fotografía es un inventario de nosotros mismos, el reflejo del poder de lo que imaginamos siempre. Así que sería natural preguntar al autor de tantas alquimias si su creación respira el mundo por la  superficie de la fotografía con el vigor de los soñadores. Tal vez Jorge Luis Borges le ayudase a contestar, diciendo: “Lo único que existe es lo que sentimos nosotros. Sólo existen nuestras percepciones, nuestras emociones.” En la libertad de un sueño, también podría interrumpir ese diálogo, y decir que sí, que la extensión metafórica de la fotografía de Luis González Palma va más allá de las imágenes, pues resuena sin frenos por la percepción de sentimientos intangibles.

 

Georgia Quintas.



A look beyond reality: when we take pictures for dreaming.

By Georgia Quintas



We can perfectly dream with our eyes wide open. Not always do we need to close our eyes to live stories, sensations, romances, escapes, desires, pains, loneliness, joys, conflicts, emptiness, exuberances, hopes...


Through photography, the world allows us to transcend the presumed certainties of reality; this is when artistic creation disturbs paradigms and makes of the idea the beginning of the invention of new worlds. The work of the photographer Luis González Palma goes through the poetic of the improbable (why not of the invisible?) in scenes constructed with amazing care, gentleness and ability. These are the very traits of artists committed to their art, who very well know that one only shares a fabulated discourse when capturing the look of the one on the other side. When photography simply finds its meaning and place of existence: in the Other.


Luis González Palma’s expressive career establishes fundamental matters for Latin American photography about identity, belonging, human relations and about the concern for discovering these questions inasmuch as they are hidden by reality. The main theme of his creative flow is the magical and mysterious territory of subjectivity. Here, his essays condense a rare aesthetic beauty allied to the force of fictional elements which are very close to the fable. Each photograph is like a delicate reliquary, planned in minute detail - from the construction of the image and the usage of experimental photographic techniques to his artisan’s post-production. The purpose of the image, for González Palma, lies not in the image itself but, above all, in the action by which it emerges and in the displays of thoughts that arise from it.


One could compare the enchantment of the images desired, thought and felt by Luis González Palma, to the hot summer’s breath, to the salt of the sea on our skin. It is certain that such situations only find sense when we search for them in our memory, or when we understand that photography is an inventory of ourselves, a reflection of the power we always imagined.


So it would be natural to ask the author of so many alchemies if his creation breathes the world through the surface of photography with the vigor of the dreamer. The writer Jorge Luis Borges might help him respond by saying: "The only thing that exists is what we feel. There are only our perceptions, our emotions”. Within the freedom of a dream he could also interrupt that dialogue and say that, indeed, the metaphorical reach of Luis González Palma’s photography goes beyond the images because it unbridledly echoes the perception of intangible feelings.



Georgia Quintas.